"Cuando empecé terapia era una niña llena de heridas, el corazón herido y sin coraza. Con una venda en los ojos en muchos sentidos, incapaz de pensar en la maldad de las personas y aguantando todo por costumbre y porque creía que si era buena me querrían. Así no perdería a los demás. Me sentía muy vulnerable, asustada, indefensa, sin confianza en mí misma (...)
Leyenda creyó en mí desde el principio, genuinamente y con ganas de que mejorara y que fuese independiente. No como el narci que sí parece que te cuida pero es para que sientas que lo necesitas 4ever. Consejo vital: echa tu narci a la basura y cámbialo por una psicóloga de confianza, Empoderada está muy usado, pero me devolvíó mi poder o más bien, lo creó de la nada. Me cosió unas alas y me ayudó a subir. Mi ángel. Agradecida por siempre".